¿Por qué me gusta escribir? ¿De dónde lo he sacado? ¿Porqué encuentro atractiva la idea de emplear las palabras para seducir a las personas? Hoy hablaré sobre la razón de que escriba. ¿Quién diría que algún día le cogería el gustillo al empleo de las palabras? ¿Quién diría que hoy en día sea una adicta al empleo de estas?

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La escritura ha llegado a mí por pura casualidad. Descubrí que me gustaba gracias los trabajos que nos mandaban en el colegio; todos los relatos, ensayos, reflexiones y artículos de opinión han hecho que hoy en día no pueda imaginarme un mundo sin escribir mis pensamientos.

Amo este oficio y hobbie con locura, aunque a veces quiera golpearlo en la cara cuando no me siento inspirada o cuando no encuentro ideas sobre las que escribir. Creo que es algo un tanto frustrante y difícil al mismo tiempo, pues el trabajo más costoso de un buen escritor es transmitir sus ideas involucrando emocionalmente al lector. Ese es uno de mis objetivos, aunque sé que debo pulirlo aún más.

imageA pesar de esta dificultad, la escritura es un viaje muy bonito. Crear una historia, por muy simple que sea, requiere mucho trabajo y cuando la ves terminada, una sensación de orgullo te recorre el cuerpo. Podéis decir “Esto ha salido de mí”. Por eso me gusta tanto. Cuando terminé una de mis novelas, me emocioné tanto que lloré. Llevaba tanto tiempo trabajando en ella que no creía que ya la hubiese terminado. Fue una sensación gratificante.

También escribo porque es una manera de evadirme del mundo y de dejar a un lado mis problemas para centrarme en mis escritos. Cuando creo una historia y cuando la voy escribiendo, dejo de ser yo misma para convertirme en mis protagonistas. Yo vivo la historia e intento transmitir los sentimientos que les invaden a mis personajes.

No me gusta que la gente piense que me gusta escribir porque lo considero un medio para llegar a la fama. No, ni de lejos. No soy de la clase de persona que la busca. Solo quiero disfrutar de esa sensación tan placentera que me invade cuando mis dedos bailan al son de mis pensamientos sobre el teclado. Sí, disfruto cuando alguien me dice “¡Qué bien escribes!”, pero ¿quién no lo hace?

Mis manías:

Os diré algo. Tengo la manía de escribir escuchando las mismas canciones una y otra vez, y puedo pasarme horas así, inmersa en mis pensamientos. Hace falta que mi familia venga a mi habitación para que deje de hacerlo y les escuche, pues una vez que empiezo, parece que mis dedos cobran vida sobre el teclado del ordenador. La música me ayuda mucho a pensar y a aclarar las ideas, al mismo tiempo que me inspira. Soy de la clase de personas que escucha la música a un volumen estruendoso, pero lo extraño es que al escribir necesito que esta salga de los altavoces a un volumen más bien bajo.

Otras de mis manías es que debo tener planificada las historia antes de comenzar a escribir. No me gusta dejar cabos sueltos ni contradecirme. Creo que crear las fichas de mis personajes, los lugares ficticios y sus características, y un pequeño esquema de cada capítulo es esencial para que una novela sea coherente. Lo he vivido. Hace unos años no lo hacía y, releyendo mis primeras historias, se nota mucho que no estaba planificada. Así que si queréis que vuestras novelas sean lo más creíbles posibles, planificarla con anticipación.

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Escribiendo hasta mi último aliento:

Una de las cosas que más claras tengo es que quiero que la escritura me acompañe en mi vida hasta que ya no pueda hacerlo. Puede que suene un poco friki, pero no puedo evitarlo. Se ha convertido en una de las cosas más importantes de mi vida.

Mis amigos a veces dicen que soy muy pesada con el tema, pero tampoco es algo que yo pueda controlar. Al igual que ellos con otros temas como el cine o una saga de ánime, yo no puedo parar de hablar sobre algo que me llena tanto.

No me considero una gran escritora, pero creo que he conseguido llegar a ser decente en este tema. Intento escribir sin errores ortográficos ni gramaticales, e intento que el lector se involucre. Sé que todavía debo recorrer un largo camino hasta convertirme en lo que más deseo, ser una buena escritora, pero ¿quién no tiene que hacerlo? ¿Quién nace sabiendo escribir? Prácticamente nadie. Así que lo mejor será que empecemos cuanto antes.

¿Cómo convertirnos en buenos escritores?:

¿Qué os puedo aconsejar yo, una escritora del montón, para que mejoréis como escritores? Sin lugar a dudas yo os dugeriría lo siguiente:

Leed mucho: obvio, ¿no? Si no leemos, jamás seremos capaces de escribir algo. Leer tiene muchos beneficios: aprendemos de manera inconsciente vocabulario nuevo y las normas ortográficas. También nos sirve para fijarnos en estilos diferentes y para fomentar la imaginación tanto del lector como del escritor. Por último, ayuda a reducir el estrés y a que nos olvidemos por un momento de los asuntos personales. Vamos, como escribir.

Confiad en vosotros mismos: un escritor debe tener seguridad, debe creer en él mismo y en lo que hace. Si no, todo lo que haga le va a parecer mal.

Trabajad duro: un escritor debe estar horas y horas dándole vueltas a la cabeza. Primero debe saber sobre qué escribir para:

  • Planificar su historia.
  • Diseñar el mundo imaginario.
  • Crear su historia.

Poneros objetivos: debes definir una serie de marcas. Primero debéis tener claro por qué escribes. “¿Escribo porque me gusta?”, “¿Qué quiero conseguir?”. Luego debéis poneros una serie de objetivos diarios. Por ejemplo, escribir un determinado número de palabras diarias o escribir hasta una determinada página. Eso está en vuestras manos. Así siempre estaremos motivados.

No os desaniméis si todo no os sale a la primera, porque es muy difícil conseguirlo. Hay que trabajar duro y vencer los obstáculos que se interponen en nuestro camino para llegar a la meta.

Practicad, practicad mucho: esa es la clave para escribir mejor. No lo dejéis nunca si eso es lo que verdaderamente os gusta.

Pero sobre todo… Disfrutad de ello: he aquí la importancia que tiene este último punto. Como escritores, nos tiene que gustar hacerlo. No debemos dedicarnos a la escritura por obligación, no. Debemos quererla por completo. Debemos amar tanto los días buenos como los días duros.

Espero que este post os haya gustado. ¿Qué opináis vosotros? ¿Estáis a favor o en contra?

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