En este post quiero hablaros de un tema muy importante y del que no somos realmente conscientes. Es un tema que lleva dándome vueltas varias semanas y por fin me he animado a escribir sobre él. Hoy vamos a hablar sobre una de las facetas más oscuras del ser humano: su lado más falso.

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Una de las cosas que más me molestan de nuestro país, España, y de las personas que lo habitan es nuestro grado abismal de falsedad. Cuando hay un problema importante a la vista que nos incumba, nos implicamos plenamente en solucionarlo. Pero ¿qué pasa cuando este problema no está dentro de nuestro país? Hacemos la vista gorda.

En efecto, a veces creo que los españoles somos unos verdaderos hipócritas. No sé si os acordaréis de la vez en la que una enfermera llamada Teresa Romero se contagió de ébola y fue sometida a una barbaridad de tratamientos hasta que se curó. Le dieron mucho bombo a asunto. No recuerdo un día en el que no apareciera esta enfermedad en las noticias. No obstante, una vez que se curó y que el ébola dejó de estar en España, se dejaron de emitir noticias relacionadas con este tema.

Pasó lo mismo con los ataques terroristas que han tenido lugar este último año. Cuando son recientes, sí, le dan mucha importancia. Pero, ¿qué pasa cuando los días pasan? Os lo diré, pierden interés.

¡Como detesto esto!

¿Acaso se han dejado de hacer ataques terroristas o se ha exterminado de raíz el ébola? Porque eso es lo que parece. No sé si lo hacemos de forma consciente o no, pero lo hacemos. Y no solo pasa con noticias tan grandes como estas, ni de asomo. En nuestro día a día pasa y, lo admito, soy una de esas personas a la que los problemas ajenos no le importan demasiado, porque no me incumben. Sin embargo, debería importarme esa clase de cosas.

Creo que este problema está no sólo en cada persona, sino que también en la sociedad de hoy en día. Soy de la clase de personas que creen que la televisión nos influye y, debido a ello, la acción que realizan aquellos privilegiados que tienen la oportunidad de salir en ella nos marca. No les echo la culpa de todo, pero creo que parte de este problema se da gracias a ellos.

A veces creo que es más importante de qué marca es el vestido no-se-quién cantante que los problemas que hay, por ejemplo, en África. Creo que es un tema que debería importarnos, pues al fin y al cabo todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos. También creo que es importante saber qué se cuece en Korea del Norte o en qué situación se encuentran los refugiados de Siria. ¿No creéis que estos temas son mucho más importantes que unos premios de música?

Hay muchas clases de personas. Con esto quiero decir que no todas miran hacia el otro lado cuando se tienen que enfrentar a un problema gordo. Hay personas que sí se interesan por los demás, que sí quieren saber la situación en la que se encuentran todas las personas que habitan nuestro planeta, que sí quieren involucrarse. Ojalá yo fuera como ellas. Mi problema está en que no sé cómo ayudarlas porque no dispongo de los medios necesarios y por eso a veces paso de los problemas.

¿Por qué un partido de fútbol o baloncesto debe ser más importante que una persona que las está pasando canutas, que se deja la piel trabajando para conseguir un mísero sueldo? ¿Por qué el ser humano es tan cruel a veces? Si queremos que el mundo sea un lugar mejor, debemos empezar cambiando nuestra manera de actuar. Puede que sea un pequeño paso para el hombre, pero será un gran paso para la humanidad.

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