En el libro que escribió Platón en el año 514 a.C., República, Platón nos presenta su famoso Mito de la Caverna. Al leer este mito pensé “¿Cuál sería nuestra caverna?”.

En mi opinión, nuestra caverna es lo que nosotros percibimos a través de nuestros sentidos; en otras palabras, “nuestra” realidad. Cada ser humano es distinto, por lo que percibe la realidad de forma diferente que el resto. Pongamos el siguiente ejemplo: mi plato preferido es la pasta, el de mi hermana es el pescado, el de mi mejor amiga es la ensalada, el de mi madre es la carne… Por lo tanto, tenemos distintos puntos de vista, cada persona es diferente. Nuestros distintos puntos de vista hacen que la “realidad” de cada persona sea única.

¿Cómo podemos saber que lo que nosotros vemos es real? Por ejemplo, hace unos años, en Bachiller, tenía un compañero que era daltónico; el veía algunos tonos de amarillo de color verde y a la inversa. ¿Cómo podemos saber que su “realidad” existe? ¿Cómo puedo saber que mi “realidad existe?

Otro claro ejemplo de todo esto es la esquizofrenia. Esta enfermedad mental provoca que las personas que la padecen vean y oigan cosas que no son reales. ¿Cómo podemos saber que estas personas son las que ven la realidad y nosotros no? Porque para ellos lo que ven en su “realidad”, como lo que para nosotros lo que vemos en nuestra “realidad”.

Esas vacaciones de navidad del 2012 fui a una exposición en la que nos mostraron cómo nuestros sentidos nos pueden engañar dependiendo de la forma de ser de cada persona. Por ejemplo, yo soy un poco cobarde y al escuchar un audio en el que se escuchaba cómo se encendían unas cerillas, me asusté. Al apagar el audio comprobé que mi oído me había jugado una mala pasada. No solo eso, también nos pasa cuando vamos caminando por la calle y pensamos ver a una persona que conocemos de espaldas, pero luego ocurre que es una persona que no conocemos. Estos dos ejemplos demuestran que la “realidad” de cada uno puede ser modificada o distorsionada.

En conclusión, los sentidos no son siempre fiables y por eso debemos aceptar los diferentes puntos de vista aunque no estemos del todo de acuerdo. Para finalizar os dejo esta cita de Platón que, en mi opinión, es significativa: “El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos”.

 

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